UN ESPACIO EN EL TIEMPO

Nos movemos en
unas coordenadas espacio-temporales, hoy paseamos por Vicálvaro del aquí
y el ahora y somos testigo de su rápida transformación, de pueblo a
barrio, de barrio pobre con equipamientos rudimentarios a barrio en
veloz crecimiento. Los vecinos del aquí y el ahora, hemos visto volar el
antiguo ayuntamiento, un vestigio de nuestro pasado que aún nos duele
haber perdido, hemos sido testigos de la restauración de la parroquia de
Santa Maria la Antigua, la construcción de su nuevo retablo, hemos visto
como el cuartel que albergaba el conocimiento de la protección y defensa
se transformaba en universidad dando un cariz más intelectual a nuestro
entorno. Los transportes mejoran, llega el metro a Vicálvaro después de
años de reivindicación vecinal. Se construye Valdebernardo, antigua
tierra de labor, la fábrica de Valderrivas se derriba y se construye un
gran poblado. Estos cambios trae consigo una gran aumento de la
población, los vicalvareños se renuevan, desde la adopción de nuevos
vecinos como la acogida a miles de inmigrantes que pasean por sus
calles, o miles de jóvenes que vienen a estudiar desde distintos puntos
de nuestro alrededor ... pero aún con tantos cambios todavía se oye el
"voy a Madrid”.
El título elegido para esta conferencia es “UN
ESPACIO EN EL TIEMPO”, porque dentro del término de Vicálvaro,
solamente vamos a resaltar una pequeña porción de terreno, el que hoy
ocupa la universidad Rey Juan Carlos, y estudiaremos las diversas
transformaciones que a lo largo del tiempo ha sufrido este pequeño
espacio.
Por ello, nos vamos a remontar al siglo XVIII y vamos a
ver que ocurre en ese espacio, para ubicarnos mejor vamos a dar unas
breves pinceladas que nos ayuden a entender todos estos cambios y
movernos en ese contexto.
Se inicia el siglo XVIII con una nueva dinastía
monárquica: los Borbones. El primer Borbón, Felipe V, se encontró al
llegar al trono un país sin industrias, cuyos mercado colonial e
interior dependían de las importaciones. Así, la escasa industria que
existía se reducía a unos pequeños talleres artesanos muy especializados
que se denominaban gremios. El Estado, tiene que proteger e impulsar la
vida económica y crear modelos de manufacturas, (fábricas), para no
depender de los productos europeos.
Se lleva a cabo una serie de reformas con las que se
intenta una mejora en la economía, y como consecuencia el aumento y
bienestar de la población. Por ello, Felipe V siguiendo el ejemplo de
Francia, que había salido de la profunda crisis económica de finales del
siglo XVII, por la acción intervensionista del Estado, y con el fin de
combatir la decadencia en que se encontraba la industria y el comercio
en España, introduce el mercantilismo.
El Mercantilismo es un sistema económico intervencionista y
proteccionista. Intervencionista porque el Estado interviene en la
economía y proteccionista porque levantaba barreras aduaneras a las
importaciones para proteger la producción nacional a la competencia de
los productos extranjeros.
El Mercantilismo aportó la fundamentación teórica que
necesitaba el poder central en su insaciable necesidad de dinero para
imponerse a los vasallos, a los señores feudales y a los súbditos de las
colonias. La acumulación de dinero y de saldos favorables en el erario
real era indispensable para sostener el brillante y lujoso espectáculo
cortesano. Debemos recordar que los grandes palacios se construyen en
este siglo: el Real Palacio de Oriente, Real Sitio de Aranjuez, Real
Palacio de la Granja de San Ildefonso ... siguiendo el esplendor de
Versalles. La esencia del Mercantilismo se reducía, por consiguiente, a
la acumulación de oro, su lema era “vender mucho y comprar poco” y por
consiguiente el logro de una ventajosa balanza comercial, se redujo a la
tradicional importación de productos manufacturados europeos que tantos
caudales indianos había sustraído a los intereses españoles.
Así pues, será el estado que impulse la economía a
través de las manufacturas reales que son empresas estatales que
representan un modelo económico totalmente nuevo en España: la “fábrica
concentrada”, en la que se reunía por primera vez, un proceso completo
de producción, y un trabajo colectivo y “en cadena”, en un único espacio
arquitectónico. A través de este nuevo concepto económico se intentó la
superación de los deficientes resultado del proceso de trabajo en el
sistema gremial entonces vigente, en el cual el conjunto de operarios de
aquél se efectuaba fragmentariamente, en diferentes talleres
artesanales, en los que era imposible ejercer ningún tipo de control a
lo largo del proceso de producción, disperso en diferentes espacios.
La implantación de este nuevo modelo económico originó
pues, el nacimiento de un nuevo tipo arquitectónico: la Fábrica, que
había de satisfacer unas necesidades y funciones completamente nuevas,
permitiendo el desarrollo de un proceso completo de producción, sin
interrupción ni pérdidas de tiempo, con una rigurosa organización
racional de su espacio interior, según las sucesivas fases del trabajo
“en cadena”, facilitando el ejercicio de un imprescindible control sobre
el producto y sobre las diferentes operaciones realizadas, con el fin de
conseguir un ritmo constante de trabajo y una máxima eficacia en la
producción.
El tipo arquitectónico empleado fue el de la
“fábrica bloque” de planta tradicional, cerrada, con uno o más patios
interiores, en torno a los cuales se ordenaban, racionalmente, las
diferentes dependencias que albergaban las diversas fases del trabajo,
ofreciendo un espacio unitario y cerrado al entorno urbano, bien
iluminado, y en el cual se podía controlar fácilmente la totalidad del
proceso de producción.
Argumentando la gran superficie de terreno necesaria a
los nuevos establecimientos, el arquitecto francés Jacques François
Bondel aconseja situarlos en los arrabales de las grandes ciudades,
opinión que es compartida por el teórico italiano Francesco Milicia,
quien lo amplia al exterior de los límites de la ciudad.
Así pues, las Reales Fábricas construidas en Madrid a lo
largo del S.XVIII, se van a localizar primordialmente en sus arrabales,
en las proximidades de su cerca, suponiendo esta situación un primer
intento de diferenciación funcional entre centro y periferia, entre zona
residencial y comercial y zona industrial, detectándose en esta
regulación del espacio urbano una incipiente sectorización de la ciudad
según la función desempeñada por sus diferentes áreas. (1)
Vemos que las manufacturas reales esas “fábricas
concentradas” originan el nacimiento de un nuevo tipo arquitectónico y
también una adecuada localización, todo ello unidos a una producción
bien protegida por el Estado eliminando la competencia.
Todo este proyecto respondía a las reformas ilustradas de la
época, que intentaba modernizar el país y lograr una mayor eficacia en
su administración.
La planificación racional del proyecto desterraba toda
construcción anárquica, todo estaba diseñado de acuerdo a la corrientes
filosóficas ilustradas, todo los elementos subordinados a un centro. La
fábrica es ahora el símbolo del poder del Estado y del nuevo concepto de
política económica que aquél está desarrollando.
Después de situarnos en este contexto, vemos construir muchas
manufacturas reales: La Real fábrica de Porcelana del Buen Retiro, La
Real fábrica de Coches de Avapiés, Real fábrica de Platerías de
Martínez, La real fábrica de Salitre, la Fábrica de filtraciones de
lejías en la Puerta de los Pozos para la Real de Salitres, real fábrica
de Aguardientes y Naipes, Real fábrica de cera... y la que nos ocupa a
nosotros la Real fábrica de Tapices...
Será durante el reinado de Fernando VI (1746-1759) donde se
elija el entorno de Torrejoncillo de la Ribera (hoy San Fernando de
Henares) para establecer una fábrica de paños, a manera de sucursal de
la de Guadalajara.
El lugar reunía las condiciones idóneas para su instalación:
agua y leña. Pero también inconvenientes, era de titularidad privada, no
existía población, ni materia prima... por ello deberían comprar el
terreno y construir todo de nueva planta y atraer a la población, la
materia prima, no era problema. Castilla poseía una gran ganadería desde
tiempo ancestrales, nos basta con recordar la vieja institución de la
Mesta. Pero ¿qué se hacía con la lana hasta entonces? Se exportaba e
importaban productos textiles manufacturados, que era lo que el estado
con su política centralista quería evitar.
En el Archivo General de Palacio Leg. 1265/4 se
encuentra el documento de anexión de Torrejoncillo de la Ribera a la
Corona en 1746. Por real decreto del 29 de Junio de 1746 “ (...) el rey
resolvió que para fines del Real Servicio y utilidad Pública se
incorporarse a la Corona y Real Patrimonio el lugar de Torrejón de la
Ribera (hoy San Fernando de Henares), sito en la del río Jarama, con
todo su territorio, y edificios, sotos, prados, río, fuentes, señorío,
vasallaje y jurisdicción, alcabalas, cientos, millones, y todas las
demás rentas (...) y así mando se ejecute dando al mismo tiempo
equivalente proporcionando de bienes (...), pertenecientes a mi Real
Patrimonio a él los que perteneciere el dicho lugar”.
La “utilidad pública” consistía en establecer en él la
Fábrica de paños superfino de cuenta de la Real Hacienda. Transferido el
asunto a don Pedro Díaz de Mendoza, del Consejo de Hacienda, se procede
a su tasación, recibiendo el lugar un valor global de 1.5132.016 reales
de vellón. El 30 de agosto de ese mismo año se toma posesión, en nombre
del rey.
Este será el germen de nuestro vecino pueblo de San
Fernando, cuyo nombre se debe en honor al patrón de su patrocinador
real: Fernando VI.
El complejo arquitectónico del Real Sitio de San
Fernando es un temprano ejemplo de ciudad industrial, de población
nacida por y para el trabajo, cuya creación debida a causas de estricta
índole industrial, supone una gran novedad: la economía como base
originara de la ciudad.
Se trajeron de diferentes países europeos extranjeros
expertos en maniobras textiles, con sus familias, para que ejercieran su
oficio e impartieses sus enseñanzas entre los españoles. El Real sitio
tuvo también un carácter agrícola, en un intento de autoabastecimiento
de productos de primera necesidad de los pobladores y de la fábrica,
organizándose racionalmente el cultivo. Estas razones puramente
prácticas generaron un espacio racionalizado, donde había de desarrollar
sus actividades una comunidad trabajadora con una máxima eficacia,
ordenado y organizado para conseguir que el Real Sitio fuese una unidad
autosuficiente. Sólo transcurrieron dos años desde su adquisición para
que diera comienzo la producción en 1748.
Se comienzan las obras de infraestructura, se realizan
las zanjas para la red de abastecimiento de aguas. En principio se
condujo agua “del nacimiento del camino de Ambroz” pero era muy salobre
lo que provocó que al cabo de unos años las tuberías estuviesen macizas
por la toba que se había formado en ellas. (2) De manera que a la poca
calidad, pronto se unió la escasez debido al estrechamiento de las
conducciones. Por ello, se tuvo que conducir aguas del río Jarama. Se
conservan una carta de pago a D. Gabriel Puig y compañía asentistas de
la obra de excavación del Caz (canal para coger el agua y conducirla
hasta el lugar donde pueda ser aprovechada), que se realizó en el real
Sitio de San Fernando para la dirección de las aguas del Rió Jarama a
los batares y demás oficinas de ellas. (3) También se conserva una carta
de pago a D. Ángel de Baliña y compañía asentistas de la obra de
Fontanería, ejecutada en este Real Sitio de San Fernando para la
conducción de agua a él desde el Prado de Valdevivar frente al camino,
que va a Vicálvaro desde dicho sitio. (3)
¿Qué es un batán? El batán es una máquina destinada a
transformar unos tejidos abiertos en otros más tupidos. Estas máquinas
son impulsadas por la fuerza del agua de una corriente de agua que hace
mover una rueda, que activa los mazos que posteriormente golpearán los
tejidos hasta compactarlos.
El emplazamiento de los batanes siempre es en la orilla de
los ríos para aprovechar su fuerza hidráulica. En el cauce del río se
construía una pequeña presa, desde ella el agua era conducida por una
canalización con fuerte pendiente hasta la rueda. Al impactar el agua
contra las cucharas de la rueda, esta comenzaba a girar llevando
solidario el eje y poniendo en funcionamiento todos los mecanismos del
batán. Al moverse la rueda se accionaban los mazos que comenzaban a
golpear las mantas. Otro pequeño canal conducía un poco de agua hasta la
cuba para mantener mojadas las mantas durante buena parte del proceso,
evitando su desgaste por rozamiento. Este chorrito de agua, a la vez
también servía para refrigerar los soportes del eje.
Hemos visto que será el río Jarama decisivo en la elección de
la construcción de la Fábrica cerca de su cauce, pero a su vez, también
será responsable del declive de ésta. Las aguas del río serán decisivas
para el lavado de la lana, del lino y del cáñamo pero también unos de
los agentes decisivos para que durante el verano se decida trasladar
esta fábrica a Vicálvaro. Las enfermedades que brotaban con mayor
virulencia en verano, harán del Real Sitio de San Fernando un lugar
malsano para vivir. Las fiebres, tercianas, diarreas... mermaban la
población. El río donde se lavaba y pudrían la lana, sus mismas aguas
también servían para el abastecimiento humano. Será en verano cuando el
cauce del río este más bajo y sus aguas más putrefactas pero también
durante las crecidas las aguas se enturbiaba y se embalsaban en pequeñas
lagunas que posiblemente funcionaban como focos de infección. Factor que
unido a los problemas de climatización de los extranjeros, las pocas y
reducidas casas de la población, los materiales de cuezos de cal y
yesos...harán el resto.
Se nombrará a D. Teodoro Ventura de Argumosa,
gobernador de las Reales Fábricas de Paños de Guadalajara, San Fernando
y Brihuega, quien debe de informar a D. José de Carvajal, secretario de
estado, todo lo que le suceda en la presidencia. Así, el 19 de Noviembre
de 1746 Ventura de Argumosa jura el cargo ante la Junta, y se
responsabiliza del cuidado “de la calidad de que deben trabajarse los
paños y demás géneros, salarios, y jornales de los empleados, asistiendo
puntualmente a la fábrica todos los días..., dando cuenta al expresado
don José de Carvajal de todo lo que ocurriese... a fin de dar reglas
para que se fabriquen los géneros a la menor costa posible, y se eviten
fraudes y desperdicios”. (4)
D. José de Carvajal y Lancaster fue secretario de
Hacienda entre 1746 y 1754 año en que fallece, sucediéndole como
ministro de Hacienda Juan Francisco Ruiz de Gaona y Portocarrero, conde
de Valdeparaiso...
El Archivo General de Simancas, guarda celosamente toda
la correspondencia originada del devenir de las fábricas. Ya Argumosa en
algunos de sus escritos alude a menudo a los frecuentes daños
ocasionados por el río Jarama. “el río se nos entró en la vega e inundó
molino y batán”, “el río nos hace fuertes descalabros con sus
crecimientos, que es un gasto continuo” (5)
También el manuscrito de Tomás López da su versión de
los hechos, porque la aparición y la persistencia de enfermedades en San
Fernando originan el fracaso de la fábrica y provocan la paralización de
las obras de la construcción de ésta.
“Los excesos de
los operarios en el comer y en el beber, así extranjeros como españoles,
por el crecido estipendio que gozaban, dieron lugar a que se
experimentase una epidemia de que falleció la mayor parte; por lo que
S.M. envió varios físicos a fin de que indagasen la causa (...), quienes
no encontraron otro modo de informar al Soberano más de que era aquel
sitio poco saludable, motivo por el que el rey, llevado de su piadoso
corazón. Mandó cesar las obras dejándolas en el estado que tenían, y que
se construyese en el lugar de Vicálvaro un edificio capaz para las
fábricas. Luego que se concluyó dicha obra en Vicálvaro se trasladaron a
ella los materiales prevenidos para la de San Fernando, quedando esta
ciudad desierta por el poco conocimientos de los físicos que
informaron”· (6)
Malaria,
paludismo, fiebres palúdicas, fiebres intermitentes, fiebres veraniegas,
son nombres distintos para una misma enfermedad, la cual ha castigado al
hombre desde épocas muy remotas. Livio, Galeno, Celso, Varrón, Vitrubio
y Columela describieron perfectamente la enfermedad desde la más remota
antigüedad, e Hipócrates se refiere en sus escritos a las fiebres
palúdicas (aún no se le conocían con este nombre) clasificándolas en 3
grupos: cotidianas, ternarias y cuaternarias, reconociendo la influencia
de las estaciones, las lluvias y las aguas estancadas en la proximidad
de los pueblos.
En resumen, en la segunda mitad del siglo XVIII, son
evidentes para numerosos médicos las conexiones que existen entre la
morbilidad, y por tanto la mortalidad, y el medio ambiente. Las sutiles
relaciones que se establecen entre las aguas, los vientos, el aire, los
climas, el suelo, la alimentación y la aparición de epidemias, su
difusión a través de miasmas y la distribución espacial de las
enfermedades, debían, por tanto, ser objeto de estudio. Al superar la
medicina el estudio del cuerpo humano, como lugar privilegiado de
enfermedad, se enfrenta a un espacio mucho más amplio, que primero será
sólo físico, para devenir finalmente en social. Los médicos se
convertirán así, en una de las primeras comunidades científicas que
elaborarán un estudio de espacios concretos, localizados, de regiones;
en suma, una geografía, en el sentido que luego se dio a este término.
Los inicios en
la segunda mitad del siglo XVIII, de una "política de la salud"
impulsada por los estados absolutistas e instrumentalizada a través de
las sociedades científicas, y las nuevas demandas sociales que imponen
el impacto de enfermedades endémicas y nuevas epidemias (fiebre amarilla
y cólera), constituyen el marco institucional y social respectivos, que
pueden ayudarnos a explicar el éxito de los "enfoques ecológicos" en la
medicina.
Asistimos en el siglo XVIII a una profunda reorientación de las
actitudes sociales ante el fenómeno de la enfermedad. Frente al
tradicional fatalismo que presidía cualquier brote epidémico y
aconsejaba "huir o encomendarse a Dios", se desarrollarán ahora medidas
de saneamiento y control.
En su
conjunto, este despliegue de actividad científica, testimonia la
preocupación de los poderes políticos en la época ilustrada, por
delimitar los focos, las zonas de enfermedad; promoviendo un tipo de
encuestas, en las que el estudio poblacional, y la atención a las
variables espaciales, ocupan un lugar preeminente.
Esta es la base por la cual se decide trasladar la
Fábrica, por encontrar mal sano el lugar y tener que elegir otra
ubicación. ¿por qué Vicálvaro? tuvimos suerte en la elección de nuestro
pueblo, quizás casual o quizás motivado por ser un lugar alto, Vicálvaro
esta asentado en una cima, y bien ventilado, a su vez el pueblo se
encontraba a camino entre la Corte y San Fernando de Henares. Tenía fama
de clima saludable como se desprende del informe de Domingo Álvarez
Valentín, párroco de Santa María la Antigua, donde describe a Vicálvaro
y Ambroz el 25 de abril de 1788, a petición del Cardenal Lorenzana y por
intermedio de Thomás López, con destino a la descripción de los Pueblos
de Madrid. En el cuarto punto del interrogatorio nos informa de que este
pueblo tiene dos arroyos pequeños, que el uno baja junto a la ermita del
Cristo de la Guía (sita en el camino bajo que va a Madrid, como a el
Poniente) como de poniente hacia el levante, y el otro, al salir de la
calle que llaman de San Pedro, que baja como del Norte y, juntos, bajo
del lugar, por un despoblado que llaman de Nuestro Señora de la Torre,
entre el levante y mediodía, entran en el río de Manzanares, cerca de
Bacia Madrid. Dista de este río, como legua y media y del de Jarama que
está a Levante, una legua larga, por cuya razón, y la de ser sus arroyos
pequeños, no tiene puentes ni barcas.

Restos de una antigua mina de
captación de agua en Vicálvaro.
También nos describe sus fuentes en el punto 14 del
interrogatorio, que dice así: tiene este pueblo cuatro fuentes de aguas
claras y buenas. La una, de tres caños muy abundantes, y las otras de
tres, con su caño cada uno, cuyos nombres son: La Fuente de Arriba, que
es la de los tres caños, la de San Jorge, la de San Pedro y San Juan y,
además, tiene otra fuente, aunque sin caño, que tiene algo de mineral
para mover el vientre y otros saludables efectos. (7)

Fuente de San Pedro en 1.994

Antiguo Lavadero de Vicálvaro.
A partir del año 1753 se comienza a trasladar la
fábrica completa durante los meses críticos, donde permanecerá parte de
ella conservando el nombre primitivo. El nombre de San Fernando es ya
conocido y distinguido en los mercados. Desde el 3 de Mayo de 1951 hasta
el 11 de Septiembre de ese mismo año, se traslada parte de la
manufactura a Vicálvaro, concretamente la planificación de la fábrica de
sombreros y un tramo de la de paños.
El traslado de la Fábrica de Tejidos de San Fernando a
Vicálvaro se produce en 1751 primero solamente durante el periodo de
verano como hemos visto y por ser la estación donde brota con mayor
virulencia las enfermedades.
Se elige en 1751 la casa perteneciente a los Padres
Trinitarios descalzos de Jesús de Nazareno de la Villa de Madrid, que
éstos tenían en Vicálvaro para albergar a la fábrica. Para
acondicionarla se paga 49.894 reales y 11 maravedíes de vellón, más
otros 19 abonos.

Nos llama la atención la titularidad de este edificio,
poco conocemos sobre esta orden, se la relaciona con la mediación en las
redenciones de cautivos y, además mantenían pequeños
hospitales-hospicios para atender a los numerosos cautivos que caían en
manos de los musulmanes. Para entender esto debemos remontarnos al
contexto histórico en que nació y que explican su rápido desarrollo: las
luchas de la reconquista en la península ibérica y las piraterías
marítimas de los musulmanes llenaban las mazmorras de la España mora y
del norte de África de cristianos. La Orden de la Santísima Trinidad y
de la Redención de Cautivos (Trinitarios) es una familia religiosa
formada por un francés Juan de la Mata (1154-1213) con regla propia
aprobada por Inocencio III el 17 de diciembre de 1198 con la bula
"Operante divine dispositionis". Es la primera institución oficial
en la iglesia dedicada al servicio de la redención con las manos
desarmadas, sin más armadura que la misericordia.
Su misión era liberar a los presos gracias al rescate
pagado por ellos. Las condiciones de los presos era de esclavitud y
siempre expuestos a renegar de la fe de sus antepasados. Será un padre
trinitario, fray Juan Gil, quien recate a D. Miguel de Cervantes cautivo
en Argel desde el año 1575, en que fue apresado por unas galeras turcas
mientras pasaba de Italia a España. También serán los trinitarios quien
rescate la talla de Jesús Nazareno realizada a mediados del siglo XVII
(hoy Jesús de Medinaceli) que fue llevada a Marruecos para el culto de
los soldados españoles, cayendo prisionera por los moros en abril de
1681.
Pero, nos preguntamos para qué comprarían una casa los
padres trinitarios en Vicálvaro, sería a modo de inversión, porque no
nos consta que fuera utilizada por ellos.
En el Archivo Histórico Nacional se conserva la escritura de
compra de una casa situada en la Calle Nueva (hoy Condesa Venga del
Pozo) que adquiere D. Alejandro de la Concepción, ministro general de la
orden de los Trinitarios Descalzos Redención de los cautivos. Esta casa
fue comprada en 1734 a D. Juan Francisco Zavala vecino de Vicálvaro. (8)
Desconocemos a qué se utilizó esta casa desde su
adquisición en 1734 hasta su arriendo por la corona en 1751. Desde 1751
se traslada parte de la fábrica de San Fernando a Vicálvaro,
acondicionando para ello este edificio, estableciendo una casa cuartel
para el alojamiento de los trabajadores.
Nos preguntamos como vivieron este traslado los
empleados de la fábrica, qué problemas les ocasionó..., en una de las
cartas de Ventura Argumosa leemos:
“Los
irlandeses se hayan también en el sitio con sus buenas casas,
Casi todos protestan ir a Vicálvaro, donde se he dispuesto celdas para
Su habitar ya que son muchos y hay pocas casas de alquiler.
Con prudencia y sin falta de fe yo soy de dictamen de obligarlos a ir
estos
Tres meses y conviene por muchos circunstancias que diré a boca a
Vuestra ilustrísima.” (9)

Así pues, desde 1751 hasta 1753 que se construye de nueva
planta en las eras de Vicálvaro, la fábrica se trasladaba los tres meses
de verano, ocupando la casa arrendada a los frailes. En 1753, año en que
se traslada la fabrica completa durante el verano, fue adaptada para
albergar la fabricación de sombreros. Manufactura que fue trasladada en
su totalidad desde San Fernando.
Haremos un paréntesis trasladándonos en el espacio que
nos ocupa a la Calle Nueva (hoy Condesa Vega del Pozo) para seguir la
historia de esta fábrica de sombreros y posteriormente volveremos a 1753
para ver construir en las eras del pueblo de Vicálvaro la obra realizada
para albergar la fabrica de paños.
D. Manuel de Gadea, tesorero particular de estas Reales
Fábricas, en el estado de cuentas que presenta referente a la Fábrica de
sombreros, que corre a cargo de D. Luis Laforest , francés, desde el día
22 de Junio de 1750 en adelante. En este documento que literalmente
transcribo, leemos:
“A Gabriel de Madrid y Dávila a trescientos cuarenta y nueve reales de
vellón, los mismos que importó, la conducción de sobreros, que ejecutó
en el referido año de 1753 desde primeros de Enero a fin de Diciembre de
él, desde el lugar de Vicálvaro, donde se halla establecida esta
nominada fábrica al almacén de la Villa de Madrid que corre a cargo de
D. Francisco Antonio de Mendieta.
Al referido D. Francisco Antonio de Mendieta, dos mil doscientos reales
de vellón, los mismos que satisfizo a los reverendos Padres Fray
Cristóbal de Concepción y fray José de Santa Maria , procuradores
generales de la Orden de Descalzos de la Santísima Trinidad redención de
cautivos de la Villa de Madrid por el alquiler de una año de las casas
sita en el lugar de Vicálvaro, propias del definitorio general de esta
orden, que tiene arrendada para la expresada Fábrica de sombreros, y
empezó a correr en veinte de octubre del año de 1752 y cumplió otro tal
día del siguiente del citado de 1753 a razón de 200 ducados de vellón al
año, como consta de dos recibos de la misma cantidad, vistos por mí, e
intervenidos por la expresada Contaduría, que ha presentado en ella sus
fechas, tres y cinco de Abril, y cuatro de Noviembre del enunciado año
de 1753.
A Pedro Prieto y Compañía, asentistas del taller de Carpintería de estas
reales Fábricas a 130 reales de vellón por seis cajones que hicieron,
para conducir sombreros a la villa de Madrid, y otras parte a razón de
20 reales de vellón cada uno, según consta la libranza de la misma
cantidad.
Las cuales estas partidas componen los 20.669 reales de vellón, como
contra de las libranzas, que originales han presentado el citado Sr. D.
Manuel de Gadea en la Contaduría General de estas Reales Fábricas donde
quedan recogidas con los recibos puestos por los interesados a su
continuación, y de este abono se ha de tomar la razón por la expresada
contaduría. San Fernando y Enero a 20 de 1754. “Firmado: Ventura de
Argumosa y tomó la razón: D. Francisco Ortiz Menuelo ."(10)
Tras la
dirección de Laforest, otro francés se hace cargo de ella, Fournol,
desde el año 1756 a 1758, pasando después a depender del Gremio de
Joyería de la calle Mayor de Madrid; trasladada a la Corte, seguirá
llevando el nombre de San Fernando.
Eugenio Larruga nos informa que en el año 1758 se
encargó de esta fábrica de sombreros el gremio de la joyería de la calle
mayor, uno de los cinco de esta Corte, de administrarla, bajo varias
condiciones que fueron aprobadas y ratificadas hasta la última contrata
autorizada con Real Cédula de 26 de Mayo de 1768. Entre estos pactos se
firma el mantener la fábrica por 10 años y la prohibición de la entrada
de sombreros extranjeros. Esta fábrica se esmeró en los primeros años en
labrar crecidas porciones de sombreros de varias calidades; pero a pocos
años pedió su crédito en el público por el excesivo precio a que se
vendían en sus tiendas, y también por el mal tinte de los sombreros. En
1786, con la Real Resolución de 28 de Noviembre de dicho año, el gremio
de joyería otorgó la correspondiente escritura de cesión, venta y
traslado de todos los enseres a favor del cuerpo general de los cinco
gremios mayores, que quedó hecho cargo de ella desde primeros de Enero
de 1786. Durante los 20 años que hasta entonces corrió esta manufactura
por cuenta del gremio de joyería, en vez de ganancias había dado
pérdidas. (11)
Con lo cual entendemos que la fábrica de sombreros
ocupa la casa arrendada a los frailes en Vicálvaro desde 1751 a 1758.
Volvemos a encontrar noticias sobre esta finca en 1876, donde ya es
localizada no solo en su disposición de la Calle Nueva sino también con
el Nº 7. En esta ocasión se arrienda en Julio de 1876 a D. Manuel
Pinilla y Rodríguez, el corral con unas casuchas denominada de los
Frailes. En este documento, leemos que “se hace un inventario de la
propiedad urbana perteneciente al estado en esta población y en calle
Nueva Nº 7 procedente del clero”. Este arriendo dura poco, pues
meses más tarde, en noviembre de ese mismo año, se le comunica por orden
del Sr. Jefe Económico de la provincia el cese en el arriendo de la
citada finca tan pronto como se adjudique el nuevo arriendo en subasta
pública que se celebraría el día 25 de Noviembre. Firmado por el Sr.
Alcalde Constitucional de Vicálvaro. (12)
De hecho, esta finca sale anunciada y con el pliego de
condiciones para su subasta en arriendo en el Boletín Oficial de la
Provincia nº 260. En ella sigue conocida por la casa de los frailes.
(12). Nos llama la atención la titularidad pública del edificio, creemos
afectado por la desamortización de Mendizábal en 1837.
Después de este paréntesis, volvemos a retomar el
traslado de la Real Fábrica de Tejidos de San Fernando a Vicálvaro.
Recordamos que desde el año 1751, se traslada parte de la fábrica a
Vicálvaro durante los meses de verano, acondicionando para ello el
edificio de los Padres trinitarios, como hemos visto, será en el verano
de 1753 cuanto se traslada la totalidad de la fábrica.
Larruga señala lo perjudicial que resultó la división
de maniobras entre los dos lugares: sucediendo a veces que los mismos
géneros hacían cuatro o cinco viajes; además del riesgo que corrían de
que en estos reiterados movimientos robasen parte de las lanas. Los
maestros pagados para cuidar de las operaciones que se hacían en
Vicálvaro, no podían atender a las que se ejecutaban en los almacenes,
en el batán y, particularmente, en los tintes de San Fernando (10). Por
ello, poco a poco será Vicálvaro quien vaya albergando la totalidad de
la fábrica.
Se
despacha en 1753 una libranza a “don Fernando Moradillo, don Ventura
Padierne, don José Arredondo, don Manuel López Corona, don Bernardo
Cagigal y don Manuel de Villegas, todos seis maestros de obras y
asentistas de las que dé cuenta de esta Real Fábrica se están
construyendo en el término y cercanías del lugar de Vicálvaro por mano
de D. Francisco Antonio de Atendieta tesorero general de estas
expresadas fabricas... para la construcción de la casa fábrica y otra de
habitaciones que se están ejecutando” (13).
Se les destina un total de 450.000 reales por su asiento en
20 de Enero de 1753, más otro abono para los materiales fechado cuatro
días más tarde. Meses más tarde se ejecutará otras tres libranzas por
539.073 reales, el 20 de noviembre, el 14 y 31 de diciembre.
La planta
de la fábrica, se dispone alrededor de un gran patio, como era habitual
en este tipo de construcciones, no tenemos planos de la fábrica pero sí
del cuartel de Vicálvaro que posteriormente lo ocupó. En este plano
vemos lo que hemos dicho al principio, ese nuevo tipo arquitectónico la
“fábrica bloque”, de planta tradicional, cerrada entorno a un patio
interior, en torno al cual se ordenaban, racionalmente las diferentes
dependencias que albergaban las diversas fases del trabajo, ofreciendo
un espacio unitario y cerrado al entorno urbano, bien iluminado, y en el
cual se podía controlar fácilmente la totalidad del proceso de
construcción. Es en suma, un centro funcional y utilitario de un
complejo industrial. Tenía que tener otro patio donde se encontraban las
casas, como se desprende de una relación de gastos de 1753 de la que
hablaremos más adelante.

El edificio construido es de ladrillo, frente al
construido San Fernando realizado en piedra. Este hecho denota, la
necesidad de construir lo más deprisa posible, máxime cuando Vicálvaro
contaba con una fábrica de ladrillos cerca. La realización en ladrillo
era de buena calidad y buena manufactura.

Edificio de piedra en San Fernando de Henares.

Edificio de ladrillo en Vicálvaro, en 1.936.
Se conserva una carta donde se habla de que las obras
de Vicálvaro están finalizadas y solicita empezar la mudanza antes de “
que apuntes los males, pues aunque el año es seco no faltarán las
tercianas y la obra esta más que en punta con los aires y soles que ha
tenido durante su construcción. Mucho temo que el río Jarama nos escasee
el agua, porque es corto ya su caudal” (9).
Una vez construido el edificio era necesario realizar
la mudanza, encontramos un documento donde nos habla del traslado de los
muebles y pertrechos de todas las maniobras de la fábrica de San
Fernando a Vicálvaro. Este documento también nos habla de la relación de
gastos de pintura tanto en el interior y exterior de la fábrica y de los
colores empleados, gracias a él podemos imaginar el diseño de este
edificio. En él habla de dos pares de puertas en el paso entre los dos
patios.
Relación de gastos causados en el establecimiento de la
Real Fábrica de paños
En el lugar de Vicálvaro en el año de 1753.
Importe 569018 reales y 25 maravedíes. (14)

Un año
después se mide y se tasa lo construido, con el fin de ajustar la cuenta
con los referidos asentistas, así el 4 de junio de 1754 se libran 500
reales a “D. Blas Rodríguez, maestro de obras, arquitecto de la villa
de Madrid, por el trabajo que tuvo en medir, tasar y reconocer las dos
obras de la casa fábrica y cuartel de habitaciones de dependientes de
ella que dé cuenta de la Real Hacienda se ejecutaron en el termino y
cercanías del lugar de Vicálvaro en los años pasados de 1752 y 1753 por
asiento a cargo de D. Bernardo Cagigal y Compañía” (15).
Una vez visto como se construye la fábrica, veamos lo que
opinan los vecinos vicálvareños;
Ventura de Argumosa en una de las cartas a D. José de
Carvajal habla de todos los problemas que se encuentra con el
asentamiento de la Fábrica, en cambio Larruga habla de todos los
beneficios que este asentamiento supuso para Vicálvaro, cara y cruz de
un mismo hecho. Veamos los dos documentos.
El asentamiento de la fábrica en Vicálvaro,
también supuso el encarecimiento y subida de precios y los
enfrentamientos con el poder político del pueblo y la lucha de poderes
entre la alcaldía y el gobierno de la fábrica..., en una carta que
Ventura de Argumosa envió a D. José de Carvajal y Lancaster, secretario
del rey, el 2 de Agosto de 1753 leemos:
"Señor
excelentísimo:
La demasiada tolerancia y prudencia, con que he caminado
desde los principios en este pueblo; han dado motivo, a que algunos
de sus individuos hayan abusado hasta el extremo de la insolencia;
por cuya razón, no puedo omitir el informar a V.I. de lo siguiente:
Desde luego que vino aquí el ramo de fábrica y la de
sombreros, se empeñaron en que no solo los operarios, y maestros
habían que pagar y sujetase a todo lo que esta un vecino, sino que
también los ingredientes y materiales, para la fábrica, había que de
pagar su alcabala, gozando siempre de libertad en todo el reino, por
lo que no lo permití, pero lo de maestros y dependientes se disimulo
por ser pocos: también me hice el desentendido de varios excesos
cometidos por los Alcaldes, hasta de entrar en la fábrica con vara y
ministro a aprehender un operario que hubiera tenido efecto a
haberlo encontrado según se me informó.
Desde el
punto que se empezó a construir la Casa fábrica y cuartel empezaron
a alzar precios de portees, bastimentos, y todo cuanto podía
conspira a imposibilitar y hacer costosa la obra.
Luego que se empezó a mudar la fábrica y a tomar casas los Ministros
y maestros para vivir, las subieron todas, y si alguno no la subía,
se le amenazaba sigilosamente. Y hubo caso, en que a un vecino (que
habitaba una y voluntariamente porque le tenía cuenta, se quería
mudar y dársela a un oficial de la Contaduría) se le amenazó por los
alcaldes de si lo hacia quitarle un cargo que tenía por ello que le
valía algo. Habiendo tomado yo una que estaba desalquilada y sus
propios dueños me rogaron con ella, porque uno de Madrid, que la
había tenido, no la quería en 600 reales que yo la tomé, sino en
tres o cuatrocientos que había pagado antes, le escribieron los
alcaldes brindándole con ella: esto me consta por carta que tengo
del mismo sujeto, y se me asegura que ofrecieron pagar ellos el
resto desde cuatrocientos a seiscientos reales y quedarse con ella.
En la carnicería y demás puestos de abastos, no se da muchas veces
al fabricante hasta que todo vecino esté despachado y por esta ley
he pasado yo, esto propio sucedía con el pan hasta que he puesto
tahona, no obstante que se les ha libertado en consideración a la
fábrica de la contribución de pan, que debe llevar este pueblo a
Madrid.
La taberna ha administrado de su cuenta por vender los vinos malos o
bueno y a como quieren.
Se han opuesto a que en la plaza de la fábrica se vendan legumbres,
ni cosa alguna, por cobrar el derecho, y la estafa de postura, peso
y licencia.
En vista de esto traté con los alcaldes para poner algún medio:
acordaron al pronto que todo el vino que trajesen por mayor los
dependientes de fábrica para su consumo fuese libre, como las
legumbres y que en punto a carne, vino por menor, aceite y demás
comestibles, lo reflexionarían y acordaríamos lo mejor, sin
perjuicio de los derechos reales ni de la fábrica. En esta
inteligencia los ministros y otros trajeron de San Fernando su vino,
sin que se les pusiese embargo y ayer trajeron al contador una
porción de vino propio suyo y para su consumo, lo llevaron a su
casa, como se hacia y se había acordado (estando el en Madrid al
jubileo del día) y sin darme aviso ni queja han embargo a las
caballerías que lo condujeron y lo están aún discurro que será a fin
de que pague el derecho.
Habiendo mucho tiempo que quedamos en hacer el convenio que llevo
esperando, les envié un recado a los Alcaldes para que despacháramos
con arreglar estos puntos porque toda la fábrica clamaba con razón
lo caro y lo malo que me han respondido que no hay nada de los
dicho: que yo tire por donde pueda: que la fábrica no les consta
goce el menor privilegio, hoy han tenido concejo y parece
determinaron recurrir a V.E no se como y que en su defecto irán a
otro parte.
Todo esto nace de que el pueblo esta encabezado por toda
contribución en una cantidad que sacan mucho más solo del ramo del
vino, quedando a beneficio todos los demás derechos que cargan a la
carne, aceite y demás géneros que sufre el común y hoy toda la
fábrica y en que solo son beneficiado estos pocos ricos en quienes
anda alternando la vara y que en ver de que por sus Haciendas
debieron pagar la mitad de las cargas en justicia, no pagan y ganan
mucho encima: el pueblo clama y convencido este en que con la
Fábrica se pondrán remedio a tanto abuso y desorden, han puesto en
consternación los ánimos de estos avaros, tan tenaces y ciegos, que
sino se toma alguna providencia seria, temo algún escándalo grave,
pues todo el común está esclavizado y pretenden lo propio con la
fábrica, cuyos individuos están contenidos a fuerza de la gran
obediencia y sumisión en que viven y con la esperanza de su alivio.
Aquí no media la poderosa razón de que la excepción de la Fábrica
redunde en perjuicio de la Real Hacienda pues no se administra por
ella, están encabezados en un tanto como sino hubiera tal fábrica y
sin esta, sacaban mucho mas de los abastos públicos de lo que
pagaban, con que cuanto pagan lo de la fábrica, que sabemos que todo
el pueblo en su consumo es una pura ganancia para estos manipulantes
que sino se reducen a lo justo convendría infinito, con nuestro
superior, encargarse la fábrica de dar al Rey la cantidad que
percibe, el Pueblo y Fabrica en libertad y se ganaría dinero, solo
con la tabernas y lo que deben contribuir los Hacendado por reglas
de Millones.
Todas estas inquietudes nacen principalmente de uno que es
actualmente Procurador del lugar, muy caviloso, desmedido en el
hablar, con un dominio absoluto sobre todos, de modo que ningún
alcalde, ni otro hace nada sin que el lo mando; y yo hubiera
compuesto las cosas con todos inhiben, si este no los indispusiera
con gran arte y precaución, porque sabe más todos, pero es muy malo
y aborrecido, naturalmente será (como procurador que es) uno de los
que irán a hablar a V.E. en caso de que lo ejecuten.
También pretende como es justo, se les paguen las eras que ocupan la
Fábrica y cuartel, lo que no está ya hecho por no saber hasta el
presente el solar que necesitábamos de tajas a fuera y también, por
que pretenden, como en todo, precio excesivo y yo les he propuesto o
tasar peritos o que presenten las escrituras de compras y se les
pagará por ellas con sus mejoras si las hay, pero de esto saldremos
muy breve ya estuviera evacuado, si el dinero no estuviera tan
escaso y no se les ha seguido, ni sigue el mas remoto perjuicio pues
tienen sobra de eras.
Todo lo que me ha parecido poner en la consideración de V.E. para
que se sirva mandarme lo que tenga por más conveniente.
Despedida y firma. Ventura de Argumosa." (16)
Este documento,
nos revela la importancia de la alimentación y su preocupación por el
abastecimiento del pueblo. Y nos muestra los impuestos de la época.
La hacienda tiene un fin recaudador, pero recaudar el
dinero de los súbditos, en aquella época, era muy complejo y caro, por
lo que se suelen alquilar los derechos de recaudación, es lo que se
conoce con el nombre de encabezamientos. La recaudación de impuestos
suponía más gastos que ingresos, por eso se inventó el sistema de
encabezamientos, o alquiler del derecho de recaudación, con lo que la
corona se aseguraba unos ingresos fijos, aunque menores de lo que le
hubiese correspondido
Entendemos en la carta que los alcaldes no quieren perder todos los
beneficios y derechos que adquieren de los impuestos indirectos que
cobran de los productos, ya que “el pueblo está encabezado por toda
contribución en una cantidad” a más personas menos tocan de pagar a la
Real Hacienda, y éstos sacan más de las abastos públicos. Todos los
productos vendidos en el mercado debían serlo al precio marcado
periódicamente por el Ayuntamiento.
La alcabala es un impuesto sobre las compraventas y cambios y
por tanto indirecto sobre el consumo, siendo sus sujetos pasivos tanto
el pueblo llano como las clases privilegiadas. La Alcabala se convertirá
en ingreso fijo al funcionar con el sistema de los encabezamientos
municipales, o cuota fija que el Estado impone a los municipios. Otro
tanto ocurre con los "Millones o Consumos", impuesto indirecto sobre el
consumo que grava el vino, aceite, vinagre y carne, y que fue desde
siempre mal recibido al gravar artículos de primera necesidad que además
los encarecía.
El vino fue considerado como alimento como hemos visto, y
cómo tal protagonizó una actividad comercial peculiar. Fue el artículo
alimenticio que, por impuestos, más dinero aportó al erario público, por
lo que aunque a menudo fuera cuestionado su consumo, por motivos lógicos
de entender, nunca hubo ausencia de él. Otra cuestión es si los
comestibles fueron consumidos equitativamente por todos los estratos
sociales. Desde luego que no, pues los altos precios de numerosos
alimentos restringieron su consumo habitual a extensas capas de la
población.
Otro problema que habla es el pago de las eras sin tasar
puesto que no saben cuánto solar van a utilizar, Ventura de Argumosa
considera que no se hace ningún perjuicio al pueblo puesto tienen eras
de sobra.
En cambio, Larruga en sus Memorias Políticas y
Económicas, nos dice:
"a este
pueblo se transfirió en el año de 1753 la Real Fábrica de paños de
San Fernando. Para esto fue preciso construir la casa fábrica con
habitaciones para sus operarios en el sitio y heras donde muchos de
los vecinos labradores executaban la recolección de granos, con tal
disposición, que para el uso de las demás heras que les quedaron se
les han cerrado los ayres, y estrechado el término con los
edificios, de tal forma, que desde entonces excuentan sus
recolecciones, sin arbitrio de hacerlo en otro parte, a costa de
mucho trabajo, tiempo y dispendio.
Este perjuicio le toleraba el pueblo con el mayor gusto, por la
mayor conveniencia que le resultaba de la fábrica; pues tomaron tal
inclinación sus naturales, que en el año de 1760 ya se contaba la
mitad de sus vecinos empleados en ella.” (11)
Según un
estado de las Reales Fábricas existían en 1754 en Vicálvaro “una casa
fábrica, capaz para cien telares, aunque de inferior construcción
(respecto a la de San Fernando), con destino a trabajar en verano”
una casa cuartel con ciento cuarenta cuartos y ocho crujías, todo para
el alojamiento de operarios”, “una casa arrendada para la fábrica de
sombreros, con todas sus oficinas” y otra con las fraguas e instrumentos
necesarios “para la construcción de tijeras de tundir a la inglesa”
(17)
Parece desprenderse del documento que la única casa arrendada
era la ocupada para la fábrica de sombreros, ésta casa sería la que
pertenecería a los Padre Trinitarios, coincidiendo también que fue la
primera manufactura que se traslada como hemos visto en 1751.
En el año 1756 se desmontarán las presas de la fábrica del
Real Sitio para su traslado a Vicálvaro. (18) Argumosa, en una carta
dirigida al conde de Valdeparaíso en 1756, le informa sobre la
paralización definitiva de las obras. “en el Sitio de San Fernando se
hallan una porción de lienzos de paredes empezadas y a medio hacer,
sueltas y descubiertas, que fue el estado en que las cogió cuando se
suspendió la construcción de mayor número casas, por lo que están
expuestas a irse cayendo y arruinando con los temporales, y de ningún
uso ni provecho, y sólo puede aprovecharse el material de la piedra y
algún ladrillo que tienen... asimismo hay algunas porciones de cal
apiladas, y otras mezcladas y amasadas que hace años está en este estado
porque el señor don José de Carvajal no quiso se vendiese cuando se
suspendieron las obras”. (19)
En 1757,debido al derroche que suponía para la Real
Hacienda sostener las fábricas que componían el complejo de Guadalajara
(Guadalajara, San Fernando y Brihuega), se arrienda por diez años a la
compañía de los Cinco gremios Mayores de Madrid.( 1757- 1767). El
edificio de la casa-fábrica de San Fernando, en su parte industrial, es
utilizado sólo como almacén por la citada compañía: la fabricación se
realiza en Vicálvaro.
Mientras tanto, los tiempos van cambiando, de la
intervención y la protección del estado al librecambismo. ¿Qué es el
librecambismo? Es una posición en favor de la libertad del comercio
internacional, sus argumentos se resumen en la teoría de que toda
persona posee el derecho natural de comprar y vender bajo las mismas
condiciones y en los mercados que considere más ventajosos; la división
Internacional del trabajo es generadora de una productividad mayor que
la resultante del proteccionismo y la competencia tiene efectos
beneficiosos que se traducen en el perfeccionamiento de la tecnología y
la reducción de precios a escala mundial.
Nos encontramos
en la época de Carlos III (1759-1788) imitando la nueva corriente
imperante en Francia, la de la fisiocracia de los ilustrados. ¿Qué es la
fisiocracia? La fisiocracia era una escuela de pensamiento económico del
siglo XVIII fundada por François Quesnay en Francia. Afirmaba la
existencia de una ley natural por la cual el buen funcionamiento del
sistema económico estaría asegurado sin la intervención del gobierno. Su
doctrina queda resumida en la expresión «laissez faire, laissez passer»
(dejar hacer, dejar pasar).
El origen del
término fisiocracia proviene del griego y quiere decir "gobierno de la
naturaleza", al considerar los fisiócratas que las leyes humanas debían
estar en armonía con las leyes de la naturaleza.
Ahora se pasa a
la política económica no intervensionista y librecambista (como hemos
visto de signo contrario al proteccionismo). En 1760 debido a las ideas
fisiocráticas de los ilustrados se liberaliza la importación de textiles
con la consiguiente quiebra de empresas y despido de obreros.
En 1765
liberalizan el precio del trigo, suprimiendo la tasa o precio máximo, en
una época de gran escasez debido a las malas cosechas de 1761 a 1765, la
supresión de la tasa de trigo hizo subir enormemente los precios del pan
en aquellas circunstancias, al año siguiente, en 1766, estalló el motín
de Esquilache. Será el decreto promulgado el 10 de Marzo por inspiración
de su ministro italiano Leopoldo de Gregoria, marqués de Esquilache,
donde regula el vestido según categorías sociales y acortando los
sombreros y capas para atemperarles a la moda europea. Pretexto tan
sutil se convierte en causa de un motín. La imposición de la vestimenta
sienta mal en una opinión pública hábilmente manipulada, aprovechando la
desastrosa situación económica.
Restablecida la
calma, se destituye al ministro y es nombrado gobernador del Consejo de
Castilla, el conde de Aranda. El Consejo de Castilla es la suprema
magistratura del país después del rey: tribunal supremo de justicia. D.
Pedro Rodríguez de Campo manes será el primer fiscal.
Transcurrido los 10
años. En 1767 Las Reales Fábricas de Tejidos (Guadalajara, San Fernando
y Brihuega) pasan de nuevo a poder de la Real Hacienda. Por real
resolución de 28 de abril de 1767, se vuelven a administrar de cuenta de
la Real Hacienda. (20) La administración de la fábrica de San Fernando
deja de ser independiente para depender de manara definitiva de la
administración de Guadalajara.
En 1768:
la fábrica de san Fernando, instalada en Vicálvaro, surge otro traslado
desde Vicálvaro a Brihuega (Guadalajara), donde continúa conservando el
nombre de San Fernando. Se llevan 117 telares grandes y 2 pequeños, 22
mesas de tundir, 13 mesas de despinzar, una caldera de cobre, un número
grande de perchas, devanadores, tornos, cardas, palmares, burillos,
tijeras de tundir y diversos elementos de una prensa. (21).
En este documento se habla de trasladar la fábrica a la
villa de Brihuega y destinar los oficios que se ocupaban en Vicálvaro a
cuarteles para guardias españolas y walonas. Para cuyo fin se mandó que
se levantase plano al ingeniero D. Mariano Leopart, los que no constan
que los haya remitido... (22)
En 1770 el edificio se convierte en sede de uno de los
batallones de la Guardias españolas de la Infantería de la real Casa,
bajo el mando del teniente general duque de Osuna, con la tarea
específica de hacer la guardia en el Palacio Real. Y en 1882 se da por
acabada la existencia de las Reales Fábricas de Guadalajara y por tanto
de la Real Fábrica de San Fernando.
Como
podemos comprender, aun no siendo muy lego en economía, los costes
productivos eran astronómicos, aunque fuera financiada con dinero
público, era casi insostenible. Aunque disfrutará de una subvención
mensual de ochenta mil reales de vellón, más el importe de la lana de la
pila del Escorial, que antes se compraba anualmente; además, todo lo que
se tomase para uso real se había de pagar a los precios establecidos.
Por ello,
el esfuerzo del Gobierno por crear manufacturas no tendría mucha fortuna
y chocaría con la mentalidad de los terratenientes y con el
analfabetismo generalizado y con una burguesía poco emprendedora.
La
fundación de manufacturas reales fue un paso decisivo en este esfuerzo
por industrializar el país, para subsanar la falta de la burguesía que
en Francia había secundado la acción del Estado, éste se ocupó tanto de
lo referente a la inversión de capital como de su creación y
administración. Será esa falta de burguesía quien a su vez haga abortar
el proyecto. Así pues, la suerte de la elección de una industria estatal
fue, sin embargo poco satisfactoria, según los frutos obtenidos hacia
mediados del siglo. El proyecto más ambicioso de los emprendidos, el de
la Real Fábrica de Tejidos de Guadalajara; o otras similares como la de
San Fernando y Brihuega, que ocuparon un número elevado de operarios, se
montaron bajo vigilancia de técnicos extranjeros, dada la falta de
tecnología aquí existente; no obstante, su producción fue de baja
calidad y, a pesar de las condiciones duras de trabajo, de coste no
competitivo, por las medidas proteccionistas que se tomaron. Las
esperanzas puestas en la empresa sufrieron también un duro revés con los
disturbios laborales allí producidos; es de suponer el impacto que los
mismos debieron causar en una sociedad donde el fenómeno de movimientos
obreros de masas era algo desconocido. Todo esto hizo que las fábricas
llevasen una vida lánguida y cada vez más abocadas al total fracaso, lo
que ni siquiera evitó el arriendo que, en época posterior, hicieron de
la misma los cinco gremios mayores madrileños, como hemos visto.
Una vez
visto los avatares del proceso de construcción y fabricación vamos a
detenernos en como influye este hecho en la demografía de Vicálvaro.
Este acontecimiento influirá positivamente en la demografía de
Vicálvaro;
Así, el
recuento efectuado en 1712 recoge la cifra de 156 vecinos. Mientras que
las respuestas Generales del Catastro del Marqués de la Ensenada dan
como población 340 vecinos. El Catastro del Marqués de la Ensenada,
ministro de Fernando VI (1746-1759), se realizó en estas tierras y en
todas las que formaban la Corona de Castilla entre 1747 –1756.
Realizándose una gran averiguación de todas las personas que las
habitaban, de las tierras y casas que poseían, de sus rentas y oficios
de sus ganados... Cuando el Marqués de Ensenada se hace cargo de la Real
Hacienda, la encuentra en estado lamentable. Los gastos son más
cuantiosos que los ingresos. Se estudian entonces muchas medidas pues
las fuentes de ingresos, las llamadas rentas reales eran muy variadas.
El objetivo era administrar directamente las recaudaciones pues hasta
entonces el cobro de las rentas se arrendaban a los llamados asentistas
(grandes prestamistas de la Hacienda Real).
Este cobro a
través de los asentistas ofrecía dos inconvenientes, primero a la Real
hacienda llegaba mucho menos dinero que el que pagaban los vasallos y
segundo los vasallos se veían sometidos a todo tipo de atropellos. Así
pues, intentó reformar la Hacienda de la Corona de Castilla, unificando
los diferentes impuestos y contribuciones en lo que se llamaba la “Única
Contribución” proporcional a la riqueza. La obra no salió adelante,
planteaba un objetivo ambicioso, una reforma fiscal que atacaba de
frente a los grupos privilegiados – iglesia y aristocracia – que
detentando gran parte de la riqueza estaban exentos de muchos de los
gravámenes que soportaba el resto de la población. No obstante, elevó
los ingresos de cinco millones de ducados anuales a veintiséis millones
de ducados. Confeccionó estadísticas que reflejaban la riqueza
pormenorizada de todos los pueblos y vecinos de Castilla: gracias a esta
labor, ha dejado un inmenso legado de información que hoy podemos
recurrir a él como fuente de estudio.
El
catastro no muestra los oficios predominantes en Vicálvaro, labradores y
jornaleros, que le definen como un pueblo netamente rural. Destacamos
también la importancia del comercio de pan (43000 reales de vellón)
siguiendo la tradicional dedicación de los vecinos a este oficio. En
este siglo hace acto de presencia la actividad industrial a gran escala,
como estamos viendo, con la creación de la Real Fábrica de Tejidos de
San Fernando, que proporcionó numerosos puestos de trabajo.
Así pues, entre
1751-1764 Vicálvaro alcanza más del doble de su población anterior,
gracias a la intervención de distintos factores:
La escasa
presencia de tropas, de las que apenas tenemos noticias en 1760-1761.
Anteriormente se alojaba el ejército entre lo vecinos y el paso de las
tropas austracistas y felipistas (Guerra de Sucesión 1701-1714), hizo
experimentar una depresión demográfica escalonada y progresiva entre
1701-1718. Los daños que estas tropas hacen en campos y cultivos a su
paso o estancia en los alrededores de Madrid dan pie al auto que manda
expedir Carlos de Austria en 1706.
“ El rey D. Carlos II
(...) teniendo consideración a las pérdidas indeseables que han
tenido algunos labradores de esta corte y lugares de sus
jurisdicción en las mieses de sus heredades, el tiempo que se ha
mantenido en la cercanía de ella el ejército de S.M. usando de
su benignidad (...) ha resuelto que todos los labradores que
trabajen tierras arrendadas en que hayan experimentado alguna
pérdida y menoscabo (...) se les den las moratorias necesarias
por el tiempo que pareciere, para que en él no se les moleste
por los dueños de las tierras arrendadas” (23).
A continuación se relacionan los lugares “en que se ha de hacer
notorio a sus justicias el contenido de este despacho”.
El diecisiete de julio de
1706 firmaba el alcalde de Vicálvaro la recepción del mismo.
Después
vendría la crisis de subsistencia que desde 1708 asoló el país. La
población se marcha a otros lugares, las familias, al contraer
matrimonio o tener el primer hijo desaparece del pueblo. El escribano
relata la situación de los habitantes en el vecindario de 1710, tratando
de aludir el impuesto solicitado:
“... Y unos y otros han
estado desde el año pasado de mil setecientos cuatro con la carga de
los continuos alojamientos de Guardias Españolas de Su Majestad (que
Dios Guarde) como el presente lo están, de lo cual se sigue el estar
imposibilitados, por hallarse al presente el que dichos vecinos
duermen por el suelo, por estar los soldados sirviéndose de la poca
ropa con que se hallan, y en vista de tantas cargas muchos vecinos
que había en él se han ido a vivir a la villa de Madrid y a otras
partes ... “ (24)
Por ello en la
primera mitad del siglo XVIII es un larga etapa de estancamiento, se
atribuye la falta de un auténtico crecimiento demográfico a la
emigración de los años anteriores que privó al pueblo de un importante
contingente de personas para la procreación.
Después de este
inciso, recordemos los otros dos factores que hacen activar la
demografía en la segunda mitad del siglo XVIII:
-
El retroceso de la mortalidad adulta al oponerse mayor
resistencia a las enfermedades tradicionales de carácter
estacional.
-
La enorme inmigración que acude al pueblo para trabajar en la
recién instalada fábrica de tejidos.
Para comprender el impacto demográfico que supuso la
fábrica de tejidos, nos apoyamos en la memoria de licenciatura realizada
por Mª Pilar Correas Aguilera sobre la “Evolución demográfica de una
núcleo de las cercanías de Madrid en el s. XVIII: Vicálvaro”. Para ello
se apoyó en las partidas de bautismos de la Parroquia de Santa María la
Antigua, de las que obtiene una evaluación a lo largo de los años que
estuvo establecida la fábrica en Vicálvaro y una lista adjunta al Libro
de las Comprobaciones de 1761, en la que se relacionan todos los
trabajadores existentes en ese momento, con las personas a su cargo,
oficio y salario que perciben, así como edad y estado civil. Entre las
244 personas, localizadas a través de los bautismos, que pasaron por la
fábrica en 1751-1768. Incluyen los trabajadores casados y sus mujeres
que se hallan en la lista de 1761, y excluyen los solteros y viudos.
Apenas diez vecinos de Vicálvaro se emplearon en la industria textil,
todos los demás obreros proceden de la inmigración.
La región
de Madrid es la que envía un número mayor de mano de obra. De la capital
provienen 44 trabajadores, la mitad de ellos de la inclusa y sospechamos
que una buena parte de la otra mitad también procede de esta
institución, aunque no tenemos constancia.
De la
provincia, hay que destacar los 23 inmigrantes de Valdemoro, población
que tuvo instalada una fábrica de tejidos promovida por el conde de
Bergeyck en 1712 y en 1730 ya contaba con 34 telares (24). Madrid
capital y Valdemoro suman el 74,44% de toda la inmigración regional,
distribuyéndose el resto entre distintos pueblos de forma dispersa. En
cuanto a Castilla-La Mancha, de los 35 trabajadores que aporta, 10 son
de Guadalajara capital, el 28,57%. Algo similar ocurre en Castilla-León,
donde 14 obreros proceden de Béjar (Salamanca), el 46,66%, seguida de
Segovia, con el 16,66%. Los gallegos forman la tercera comunidad en
importancia numérica de Vicálvaro. Da la impresión de ser también la más
unida y apegada a sus raíces, ya que son muy frecuentes los matrimonios
entre ellos y los padrinos de sus hijos suelen ser de su misma región,
lo que tampoco es de extrañar si, como afirma Meijide Pardo, venían por
oleadas. Aunque este mismo autor señala la emigración estacional o
“golondrina” como la más habitual entre sus paisanos, pensamos que en
nuestro pueblo se impuso la estable. (25) Hoy todavía se conserva la
denominación de la calle de los Gallegos, en recuerdo de todos
estos vecinos.
Un capítulo muy
interesante lo constituye la afluencia de extranjeros, de Francia,
Irlanda, Holanda, Inglaterra y Alemania, favorecida por la política
económica ilustrada que propiciaba su integración en la industria
española, otorgándoles ventajas fiscales como exención de alcabalas, o
liberando a sus hijos de servicio militar. Campomanes en sus “Discursos”
dice que “traen su habilidad e industria a nuestra patria, aumentan
su población y a muchos de éstos se debe artes utilísimas y precisas de
que sin ellos careceríamos todavía” (26).
La importación
de operarios extranjeros expertos se pensó como la medida más rápida y
práctica para la industrialización del país e instrucción de los
españoles en las diferentes técnicas, al tiempo que habría de contribuir
a la elevación del nivel demográfico. Campillo ve la necesaria presencia
en la dirección de estas fábricas y así dice “y respecto de que no
hay en Europa quien imite a los ingleses en las fábricas de éstos
géneros (de lana), tendrá encargo particular del rey y su embajador
cerca de Su Majestad británica para hacer venir los artífices que sean
necesarios y que tengan mayor aceptación según su fama” (27).
Los irlandeses, procedentes de un país pobre en el que se
hizo común emigrar. Practicaban una religión y costumbres iguales a las
nuestras, lo que facilitaba su asentamiento en nuestro país, 18 se
instalan en la fábrica de Vicálvaro, el 54,54% de los extranjeros, muy
por encima de los holandeses, con un 15,15%. Llegan con sus familias,
algunos directamente de su país y otros de diferentes puntos de España,
donde han contraído matrimonio.
En las Memorias
políticas de Larruga se menciona a un maestro tejedor, Juan Duli,
irlandés que vino a España en 1751 por orden del ministro de estado de
Fernando VI, Carvajal, y cuya misión fue enseñar a las niñas de
Vicálvaro la destreza en el hilado.
"En este lugar de Vicálvaro en dos días del mes de agosto de mil
setecientos y cincuenta y uno, murió de repente Andrés Coile,
oficial de la Fábrica Real de Paños y marido de Elenor Lucar, hijo
de Santiago Coile y de Margarita Ailan, natural de la villa de
Greatconel, obispado de Rivefare, en el reinado de Irlada, de edad
de treinta y ocho años. No hizo testamento y dijo el cura de Torreón
de la Ribera ser pobre, y el entierro lo pagaron los demás
fabricantes. Se enterró en esta iglesia, asistiendo la cruz de esta
iglesia y el citado cura, con licencia del cura propio y el
sacristán. Se le cantaron en vigilia y misa de cuerpo presente y
asistió a su entierro el estandarte de nuestro padre San Francisco
son sus hachas y otras cofradías de esta iglesia, y dejo por sus
hijos y de la dicha su mujer a Margarita, de edad nueve años, Tomás
de edad de siete, ambos naturales de la ciudad de Dublín en el
referido reino y a María Elenor de edad de cuatro meses, natural del
Real Sitio de San Fernando, de este arzobispado de Toledo y lo
firmé."
Dr.D. Gerardo Plunkero
Libro 8º de Difuntos ,1721-1754
OFICIO Y SALARIO
Sueldo
Nº trabajo anual por día
1 contador 5.514
1 tesorero y guarda 4.411
1 ayudante guarda 2.750
1 veedor general 6.800
1 oficial de libros 2.750
3 mozos 4(x120 días)
1 mozo 3,5(x120)
1 mozo 2 (x120)
1 portero 1.460
1 maestro emborrador 2.190
8 emborradores 540 (x180)
1 maestro tejedor 1.200(x180)
66 tejedores 1.000(x180)
1 carpintero 1.400(x180)
1 maestro tornero 500
2 desborradores 750(x180)
1 esmolador 5.500
1 palmarero 750(x180)
1 maestro tundidor 4.300
28 tundidores-perchadores 2.000(x180)
1 zurcidor 1.300
1 maestro prensa 2.000
1 peón prensador 180(x120)
Son en total 125, dos de los cuales no viven en la fábrica.
Otros oficios como tintoreros o bataneros se establecieron en las
instalaciones de San Fernando, aunque dependía de Vicálvaro.
La mayor parte de los obreros apenas trabajaba la mitad
del año y algunos ni eso, lo que supone que su salario, de por sí bajo,
resulte a todas luces insuficiente. La fábrica
contaba con servicios propios de médico, cirujano y escribano, pero lo
religioso era administrado por el clero del pueblo.
Así pues, asentamiento permanente de inmigrantes en Vicálvaro
constituye la verdadera razón del crecimiento de su población. Se ha
considerado inmigrantes estables a aquellos de los que se tiene
constancia de su vecindad al menos durante cinco años.
Pero no sólo se
preocupaban de su dedicación física al trabajo, también había una
preocupación constante de su ideología espiritual. Los oficios
religiosos formaban parte de las tareas de la fábrica, por ejemplo en
san Fernando se conservan cartas de pagos de limosnas por la asistencia
de un religioso del convento de franciscanos descalzos de la Villa de
Barajas, para decir misas en el oratorio de dicha fábrica todos los días
de fiesta. (28). En Vicálvaro la asistencia religiosa como hemos visto
era administrada por el cura del pueblo. Ante la inmigración de
extranjeros, los irlandeses se adecuan mejor por conservar la misma
ideología cristiana pero los holandeses al ser protestantes lo tenían
más difícil y eran tachados de herejes y eran instruidos por el cura del
pueblo muy preocupado por su conversión Transcribo literalmente un trozo
de una carta de Ventura de Argumosa:
“Los protestantes prosiguen
en su instrucción con el cura y religioso que los llevan muy bien y
con la seriedad que pide el caso, no dudo se aseguren estas siete
ovejas al rebaño de la iglesia” (29)
También
descubrimos disputas entre ellos y el papel que adquiere la religión es
importantísimo, tanto que es antepuesta a la fabricación, el valor de la
fe antes que el valor del dinero, como podemos ver en la siguiente
carta:
“ Los irlandeses de
Vicálvaro no van mal, como jure yo me contento: lo de aquí no me he
ajustado aun con ellos, no quieren trabajar a otro precio que el que
tienen los de Vicálvaro, ni lo harán, de darles este descompusimos
todo el orden de este bien templado órgano, porque los holandeses,
ni aun los españoles, no habrá que los contenga en el trabajo, a
menos precios que a ellos porque pretenden, con varón, ser tan
buenos ofíciales como ellos: enviarlos a Vicálvaro, no caben ni es
el medio, porque dicen los holandeses que estos no tienen contrata y
que han venido después de ellos. Si los queremos sujetar al precio
de fábrica se fueran y esto nos importaría poco en el día porque
aunque son bueno y diestros operarios, no nos hacen falta y sus
modales y costumbres no son buenas pero ahí el inconveniente
siguiente entre ellos hay seis herejes, cuya conversión tiene el
cura D. Gerardo en muy buen estado y se van se perdieron en lo
natural, y me parece que importa menor sacrificar el dinero que no
se pierdan, digo sacrificando porque ellos no son capaces de ganar
lo que piden, ni merecerlo y como ambos son puntos escrupulosos para
mi, lo pongo en la consideración de V.I,. Tal cual es, para que
disponga como pueda lo mejor y me parecía que pasa evitar el menor
inconveniente podía sonar para todo el mismo precio de fabrica y por
vía de ayuda de corta, darles secretamente lo restante. Entre ellos
han tenido dos amancebados el uno viudo y ella soltera que discurro
que el cura los hará casar pues parecen estar dispuesto.” (30)
Con lo cual
entendemos, que reducen el precio a los irlandeses de Vicálvaro, para
evitar problemas, ofreciéndoles una sobre nómina por debajo de cuerda.
Pero también
existen quejas de un religioso, que como un trabajador es tendido en la
fábrica, y se solicita que sea despedido. Así, los irlandeses expresan
sus sufrimientos más importantes no los corporales sino los
espirituales. Se quejan del padre Alipio Momay, destinado por el
secretario del rey, D. José de Carvajal para la dirección espiritual de
sus conciencias. En esta carta podemos leer:
“...pues en lugar de
cumplir con su encargo y con el ministerio apostólico que esta anexo
a su carácter sacerdotal, no hace más, las veces que se deja ver en
la fábrica, que maltratar y sembrar discordias entre los suplicantes
amenazándoles con cárceles y varios castigos, que no quieren
confesarse con el, no concederle sobre sueldo por vía a
gratificación mensual perpetúa y lo que es más sensible y de mayor
escándalo por ser público y notorio, de verse algunos de ellos
acusados por otro religioso al tribunal del Santo oficio como podrán
los maestros informar con individualidad a V.I. sobre este y otros
puntos. Y por si dicho padre Alipio, más dañoso a la fábrica y sus
individuos que provechoso, por haber sido desde el principio de su
establecimiento el autor de todas las revoluciones y disturbios que
entre ellos acaecieron. Por tanto y para evitar situaciones
inquietantes y por desgracia que puedan temer.
Suplicamos encarecidamente remodele, mandándole de nunca más poner
sus pies en las fábricas en la que se hizo aborrecer extremadamente,
pues protestan los suplicantes que jamás se valdrán de dicho Sr.
Alipio enlace alguno, aunque hubiesen de morir sin sacramentos: cuyo
caso tan lamentable esperan remediar mediante la Redad de V.I. Firma
de los irlandeses" (31).
En un Lateral de la carta, Thomas. Beaven ratifica lo escrito
por los irlandeses:
“...me consta ser
verdad lo que se expresa en este memorial y convenir muchísimo que
este religioso sea despedido de la fábrica, este es mi sentir y
enero 9 de 1752. Thomás Beaven (31)."
También
descubrimos a la fábrica mediando en un altercado y solicitando que se
debe de hacer con los presos. Puesto que también los tiempos de ocio,
traían problemas, riñas y quimeras..., los irlandeses se ven envueltos
en un altercado con un soldado inválido del destacamento de Madrid y
acabaron presos en la casa fábrica en su cuarto de Guardia, cárcel de
San Fernando. Todo ocurre en Vicálvaro, en una taberna mientras tomaban
vino, Thomas Flanagar, Juan Dongan y Juan Maloy, un soldado había
querido que por la fuerza le diesen de beber el vino que los tres
estaban bebiendo y le dijeron que se fuera afuera, y así lo hizo, pero
les estuvo esperándoles en la esquina de la casa del Ayuntamiento y
luego que los vio a los citados irlandeses se fue hacia ellos y con la
bayoneta que llevaba le dio a uno de ellos un bayonetazo que le hirió y
entonces se echaron sobre él y le dieron con un cuto las heridas con que
se halla y que no puede decir cual de ellos es. (32)
La vida en la
fábrica transcurre con problemas que nos pueden resultar no muy lejanos
en el tiempo, nos separan más de doscientos años pero sus trabajadores
experimentan el descontento y las estrecheces de llegar a final de mes,
por ello también solicitan un aumento de salario. Tres contramaestres de
las Reales Fábricas de San Fernando unen sus firmas para solicitar una
subida de sueldo, que los archivos guardan celosamente, así D. Thomas
Beaven, D. Santiago Petel Y Cristóbal Marchenna alegando “ ... los
pocos medios que alcanzan, para mantener su obligaciones, motivado de
los víveres y de más géneros necesarios que cada día van poniéndose más
caros, que solo alcanza el corto salario para pasar estrechamente (...)
suplican humildemente a V.I, se digne mandar aumentarles sus salarios,
desde principio de este año, merced que espera recibir de la gran piedad
de V.I a cuyos pies quedan rogando a dios el altísimo, dilate la vida de
V.I: por muchos y felices años."
En el lateral de la carta Ventura de Argumosa imprime
su opinión antes de remitirla a D. José de Carvajal. “Excelentísimo
Señor. La conducta y desempeño de estos maestros es (ilegible) a
cualquier recompensa, pero sus sueldos no son tan escasos, y la
situación de la fábrica no lo admite mayores”. (33). Desconocemos si
consiguieron esa subida de sueldo o por el contrario lo que proponía
Ventura de Argumosa “remunerar con alguna ayuda de corta por ahora”:
(33).
Otro problema
que también tubo que atajar la fábrica fue un desfalco, un escribiente
oficial interino de la Contaduría, llamado D. Fernando Atesía y Parra
falsificó pagos urgentes de entre semana quedándose con el dinero. Así
Ventura de Argumosa escribe al Sr., Conde de Valdeparaiso (ministro de
hacienda que sucedió a José de Carvajal y Lancaster) para informarle de
lo sucedido:
“Habiéndose notado mayor
desfalco, que el correspondía al pago regular de la fábrica, en la
tesorería de ella, se practicaron las mas vivas diligencias para la
averiguación del origen del extravío, el que inmediatamente se
encontró en un escribiente oficial interior de la Contaduría,
llamado D. Fernando Atesía Y Parra; el cual abusando de la confianza
precisa de su empleo, se valió del malicioso ardid de extraer de los
legajos de papeletas o pólizas con que se hacen los pagos vigentes
de entre semana, las antiguas de los años antecedentes, y enmendando
mañosamente la fechas y años, haciéndolas del día en que las
necesitaba, las hizo pagar al tesorero que viendo en ellas las
firmas y letra de la contaduría, arreglado al orden establecido, no
se le ofreció duda en el pago, hasta que por él y la Contaduría se
advirtió, como era preciso el desfalco; con lo cual se pusieron
alerta hasta que le cogieron en el fraude que no pudo negar y
confesó plenamente declarando el modo, y paradero del dinero que
había depositado en vista de lo cual se puso en su encierro y se
dieron las correspondientes providencias para recoger el citado
caudal, como en efecto se recogió y puso en poder del tesorero de la
fábrica, a excepción de doce mil reales de vellón, que en el examen
de papeles y cuentas que ha hecho la contaduría con el tesorero
salen de mas alcance contra el citado reo, que lo que el ha
confesado; por cuya cantidad se le han embargado sus bienes; y no
siendo al parecer suficientes han salido sus parientes a la
satisfacción por un vale que han hecho pagar esa cantidad en el
termino de dos meses, vendiendo para ello lo citados bienes y si no
alcanzasen poner el resto con el cual queda en el todo cubierta la
Real Hacienda.
Todo lo
cual habo presente a V.I para que enterado del delito de este
dependiente que se halla en su encierro enfermo, me ordene lo que
sea de su agrado en punto a si se los ha de seguir causa o la
providencia que a V.I parezca más conveniente para el digo castigo
de su delito”.
Nuestro Señor guarde a V.I muchos años como deseo.
Real Fábrica de San Fernando 14 de Febrero de 1756. Ventura de
Argumosa (34)
Desconocemos
que castigo sufrió por su delito.
Espero que al desempolvar estas cartas que el Archivo de
Simancas guarda a buen recaudo, nos haya ayudado a entender un poco más
a este viejo pueblo castellano.
Dejamos la fábrica de Tejidos con sus idas y venidas en 1768, para
albergar dos años mas tarde en lo que fue la parte de manufacturas a
alojamiento de la tropa. La planta superior o principal se dedicó a
pabellones, haciendo las habitaciones mediante separaciones de
tabiquería. El acondicionamiento del cuartel sirvió para el alojamiento
de un batallón del regimiento de Guardias Españolas de Infantería de la
Real Casa al mando del Teniente General Duque de Osuna.
Haremos un
rápido recorrido por los acontecimientos más relevantes en la historia
de nuestro edificio ya convertido en cuartel.
Resaltar la GUERRA DE LA INDEPENDENCIA en 1808, el cuartel
fue objeto de un ataque francés, para lo que se construyó en torno al
cuartel foso. Sufriendo el edificio gran deterioro, quedando
inutilizable éste.
En este período
merece mención especial el capitán Daoiz, que fue oficial del tercer
Regimiento Real De Artillería. Se tiene noticias de que este gran
soldado, tan distinguido en la cruenta guerra de la Independencia, pasó
por nuestro cuartel, que, en su memoria, posee en sus jardines un
bajorrelieve, cuyo escultor fue Antonio Colmeiro, consistente en un
bronce de 170 a 190, enmarcado en piedra, que representa el capitán
Daoiz rodeado de paisanos, popularmente denominados “chisperos”, que
luchan tenazmente, cuerpo a cuerpo, contra los franceses.
Un informe de
la Comandancia de Ingenieros de Madrid, fechado el 31 de Marzo de 1822 y
firmado por Cayetano Zappino, dice que en la parte dedicada a pabellones
quedó arruinada en tiempo de la invasión francesa y en cuatro al resto,
había zonas que por haberse podrido pies derecho de madera hubo de apear
y será necesaria una reparación importante.
Carece de puertas y ventanas, aunque conserva las rejas de las ventanas;
las cocinas y servicios comunes estaban en muy mal estado; la tubería de
la noria al cuartel estaba cortada por los fosos que se hicieron en
tiempos de la invasión enemiga; el pozo posterior para aguas inmundas
estaba en muy mal estado; los tabiques de la planta superior estaban
arruinados en su mayor parte.
La reparación
que se estima necesaria sería de enlosado de naves, empedrado del patio,
poner puertas y ventanas, arreglar cocinas, calabozos, servicios
comunes, cuerpo de guardia, oficinas, revocar fachadas, encalar,
retejar, etc. Esto importaría 164.402 reales de vellón, y quedaría el
cuartel apto para Infantería con capacidad para 642 hombres.
Esta obra no se llegó a ejecutar, ya que en el año siguiente se decide
una reparación mayor con vistas a la reorganización de la Guardia Real.
(35)
La reforma de
reconstrucción del Cuartel se inicial en 1823, estando desabitado desde
1808-1825. En 1825 se termina la reforma y se destina para albergar por
turno uno de los Regimientos de Caballería de la Guardia Real. Sebastián
Miñano nos los describe en 1828;
“Es de buena planta,
pero no muy capaz para un Regimiento completo; sus cuadras son
espaciosas y demasiado ventiladas; el patio, proporcionado, pero con
solo el defecto de no tener un buen pilón para que beban los
caballos” (35)
EN
1843-1843 se repara el cuartel y se instalaron cobertizos para el
material, formando un segundo patio, con edificación de una planta. Los
que nos confunde pues pensábamos que la construcción de la fábrica de
tapices tenía ya dos patios. En los planos catastrales de pocos años
después ya se ven los dos patios del cuartel.

Será en 1844
reinando Isabel II, cuando se dicta el decreto de 5 de febrero de 1844.
que crea el cuerpo de LA GUARDIA CIVIL, disponiendo en su artículo
segundo, que se “establecieran dos puntos inmediatos a esta corte,
para que sirvan de centro a la organización de este cuerpo, destinándose
el uno para Arma de Caballería y el otro para Infantería”.
El 15 de Abril
se comunica al duque de Ahumada que “S.M. se ha signado comisionara V.E.
como rector de la organización de la Guardia Civil y señalar para
proceder a ella en los puntos de Vicálvaro y Legánes”.
Ahumada dispuso
que el cuartel de Vicálvaro se dedicase a depósito de la Caballería y
hasta 1848 se mantuvo la formación de Guardias Civiles, cuyo primer
coronel fue León Palacios, contando las fuerzas de Vicálvaro a los tres
meses de su creación con 370 hombres y 320 caballos. Esta actividad no
permitió que ocupara el lugar ninguna unidad de Caballería del Ejército.
En junio de
1854 tuvo lugar el pronunciamiento militar conocido como la VICALVARADA,
Movimiento acaudillado por O`Donnell, general moderado que no aprobaba
el gabinete del ministro San Luís. El 30 de Junio los sublevados
llegaron a Vicálvaro. Será en el cuartel donde el General O`Donnell se
reúna con otros mandos para estudiar la acción contra las fuerzas del
gobierno...
Tras este echo
diversos regimientos van turnándose ocupando el cuartel, en 1912-1913 se
efectúa un ambicioso proyecto de ampliación y reforma del cuartel que
ascendió a 897.980 pesetas. En 1919 se efectúan importantes obras de
reconstrucción por un importe de 118.870 pesetas, entre ellas el arreglo
de cuadras y retretes y se rehace la instalación de alumbrado eléctrico.
En 1921 se
declara un voraz incendio, que destruye parte del Cuartel. Su reparación
costó 249.730 pesetas. El expediente se llevó a cabo con gran rapidez.

En 1927 se
instala un depósito para el servicio de agua del Cuartel, se efectúan
obras de saneamiento y se construye alojamiento para telegrafistas.
Con fecha 22 de
Enero de 1931 la Comandancia de Ingenieros eleva un informe urgente, con
fecha 22 de Enero de 1931, en el que se dice que si el Cuartel ha de
servir de alojamiento de una Regimiento de Artillería Ligera, es preciso
dotarle de una cocina, pues la actual está deshecha por completo. Dice
que el cuartel tiene capacidad para alojar a hombres, ganado y material,
pero que hay que dotarlo de dependencias de las que carece en ese
momento.
Sugiere la
conveniencia de suprimir el pabellón del Coronel para aprovecharlo como
dependencias. Considera necesario pavimentar las cuadras, algunas de las
cuales han sido dedicadas por Caballería a picadero, y que deben
cambiarse los pesebres, en las que son de piedra. Estima que el mayor
problema es el agua y que sería necesario instalar un nuevo grupo
motor-bomba.
Indica que hay una serie de locales que han permanecido cerrados durante
los años de ocupación por Caballería y que todos ellos precisan
reparación, debiendo atenderse en seguida a un parte del techo y cielos
rasos, que están hundidos.
Resulta
imprescindible asegurar el funcionamiento de retretes y cuartos de aseo,
que entonces estaban inútiles, y reparar lo pavimentación del patio,
preparando el último de ellos para que puedan formar con las piezas.
Se precisa el repaso de cubiertas y bajantes de agua y también hay que
preverlo en la cocina y en el comedor de Sargentos. También hay que
instalar cierres metálicos a los cobertizos del material, para evitar
que éste sufra las inclemencias del tiempo.
Para todo ello
formula dos presupuestos:
-
El
primero de obras imprescindibles, sin las cuales es de todo punto
imposible el alojamiento, con un importe de 54.700 pesetas.
-
El
segundo, de obras necesarias y urgentes para alojar el regimiento,
además de las anteriores, pero pueden hacerse al mismo tiempo que se
ocupa el cuartel, cuyo importe es eleva a 145.300 pesetas.
Las obras
debieron hacerse, puesto que en ese mismo año se traslada el Regimiento
a Vicálvaro (36).
De 1936 a 1939,
durante la GUERRA CIVIL, el cuartel se dedica a centro de descano y
movilización, lo que podríamos llamar un cuartel de tránsito y depósito
de personal.
Será en 1939
ocupa el Cuartel que hemos conocido hasta el desmantelamiento del
cuartel, el Regimiento de Artillería número 11, que en 1965 cambia su
denominación por la de Regimiento de Artillería de Campaña número 11. En
1966 se construyeron la capilla, el teatro-cine y las escuelas,
cerrándose el tercer patio.
De 1970ª 1982
se construyen los tinglados para material, los polvorines nuevos, los
edificios de talleres, gasolinera, galerías de tiro... y se ejecutan
obras de mejoras y acondicionamiento, como el mesón del Artillero, bar
de Oficiales, sala y club de Suboficiales y recientemente, la cocina,
dormitorio de una batería, nuevo vestuario, etc...
La Orden núm.,
119, del viernes 28 de abril de 1972 y como Orden del Acuartelamiento,
insertaba el siguiente artículo:
1. º Nombre del Acuartelamiento.
Por la Instrucción General de la DAC. Número 472-C.G de p de marzo de
1972 y previas las formalidades reglamentarias, se da el nombre de
“Cuartel Capitán Guiloche” a este acuartelamiento.
El
capitán, Enrique Guiloche Bonet, que había servido en el cuartel en 1901
y 1906 y que encontró la muerte el 18 de Julio de 1909 en Sidi Ahmed el
Hach, defendiendo las minas del Riff en Melilla.

Nuestro "Espacio en el Tiempo", en la década de
1.980, cuando albergaba el cuartel de artillería.

El mismo edificio en la década de 1.990 cuando
pasó a albergar el Centro de Estudios Universitarios "Ramón Carande".
NOTAS:
(1) Madrid y los borbones en el s.XVIII. La construcción de una ciudad y
su territorio. Comunidad de Madrid. Consejería de cultura, deportes y
Turismo. Dirección General de Cultura. Artículo: “Arquitectura
industrial del s.XVIII en Madrid” Aurora Rabanal Yus.
(2) A.P. Cª 10112/24
(3) T.M.C. LEG.3892. Archivo Asociación Vicus Albus Caja 69-3.
(4) T.M.C. LEG.3886
(5) A.G.S de Hº.Leg.764. 16 de noviembre y leg.765
(6) López, Tomas: Diccionario Geográfico (c-1787). Biblioteca Nacional.
Sección Manuscritos.
(7) B.N.N. Mss. 7300 (papeles de don Thomas López para su Diccionario
geográfico) (Ambroz y Vicálvaro) 1788.
(8) A.H.N. Clero Leg.4234. Archivo vicus Albus. Caja 116.3
(9) S.S.H Leg.765.1. Archivo Vicus Albus. Caja 69-3
(10) T.M.C. Leg.3893. Archivo Vicus Albus. Caja 69-3
(11) Memorias Políticas y Económicas sobre los frutos, comercios,
fábricas y minas de España. Tomo 2.
(12) Archivo Vicus Albus. Caja 52.20
(13) T.M.C. Leg.3892. Archivo Vicus Albus caja 69-3.
(14) T.M.C. Leg.3892. Archivo Vicus Albus caja 69-3.
(15) T.M.C. Leg.3893. Archivo Vicus Albus caja 69-3.
(16) S.S.H. Leg.765-1. Archivo Vicus Albus caja 69-3-
(17) S.S.H. Leg.765.2. Archivo Vicus Albus caja 69-3-
(18) A.G.S. Sª de Hª Leg.766, 23 de Abril de 1756.
(19) A,H.M. Hacienda, órdenes general. Libro 8018. folio 27
(20) A.G.S, sª de Hª Leg.767
(21) A.G.S T.M.C LEG-3897
(22) S.S.H Leg.768-1 Archivo Vicus Albus caja 69-.
(23) AV.SECRETARIA . Leg.3-434-2
(24) Hemry Kamen “La Guerra de sucesión en España 1700-1715”
Barcelona,1974 pag.154
(25) Antonio Meijide Pardo “La emigración gallega intrapenindular en el
s.XVIII” Madrid, 1960 p.7
(26) Jean Serrailh “La España ilustrada de la segunda mitad del s.XVIII”
Mexico 1974 pp.331
(27) Campillo y Cosiuo, José de: España despierta (incluida en edición
de: Lo que hay de más y de menos en España para que sea lo que debe ser
y no lo que es) Madrid, 1969.
(28) T.M.C. Leg.3892. Archivo Vicus Albus caja 69.3.
(29) S.S.H LEG.765.1 Archivo Vicus Albus caja 69.3.
(30) S.S.H LEG.765.1 Archivo Vicus Albus caja 69.3.
(31) S.S.H LEG.765.1 Archivo Vicus Albus caja 69.3
(32) S.S.H LEG.765.1 Archivo Vicus Albus caja 69.3
(33) S.S.H LEG.765.1 Archivo Vicus Albus caja 69.3
(34) S.S.H. Leg.766-1 Archivo Vicus Albus caja 69.3
(35) El Regimiento de Artillería de Campaña Núm.11. D. Ángel de Losada y
de Aymerich. Talleres del servicio Geográfico del Ejercicio. Madrid.
1983. pár.104.
(36) El Regimiento de Artillería de Campaña Núm.11. D. Ángel de Losada y
de Aymerich. Talleres del servicio Geográfico del Ejercicio. Madrid.
1983. pág.131-132.
BIBLIOGRAFIA
CONSULTADA:
NOTICIAS SOBRE EL REAL SITIO DE SAN FERNANDO Y SUS REALES FÁBRICAS.
AURORA RABANAL YUS
EL SUEÑO DE UN REY. INTERARQ, ANA ROSA DOMÍNGUEZ SANTAMARÍA Y MERDECES
CARRASCO REDONDO. CAJA MADRID
HISTORIA DE VICALVARO. LUIS BARTOLOMÉ MARCOS, VALENTIN GONZALEZ GALVEZ,
LOURDES SÁNCHEZ DOMÍNGUEZ. AYUNTAMIENTO DE MADRID,
LOS PUEBLOS DE LA ACTUAL PROVINCIA DE MADRID A FINALES DEL SIGLO XVIII,
SEGÚN EL CONJUNTO DOCUMENTAL DE TOMAS LOPEZ/ CARDENAL LORENZANA. Por
Manuel M. Martín Galán y Juan a. Sánchez Belén.
Memoria de Licenciatura. “EVOLUCION DEMOGRÁFICA DE UN NUCLEO DE LAS
CERCANIAS DE MADRID EN EL S. XVIII: Vicálvaro”
Realizado por Mª Pilar Correas Aguilera. Director: Dr. D. Manuel Martín
Galán. Universidad Complutense. Madrid,1986
Madrid y los borbones en el siglo XVIII. La construcción de una ciudad y
su territorio. Comunidad de Madrid. Consejería de cultura, deportes y
Turismo. Dirección General de Cultura
El Regimiento de Artillería de Campaña Núm.11. D. Ángel de Losada y de
Aymerich. Talleres del servicio Geográfico del Ejercicio. Madrid. 1983
AGS 1761 CATASTRO DE LA ENSENADA. Comprobaciones Leg 1477-1. Microfilms
rollo 24 y 25 depositados en el Instituto de estadística de la CAM.
Consejería de Economía.
Texto procedente de la
Conferencia Impartida por Doña Lourdes Sánchez Domínguez en el
Centro cultural el Madroño de Vicálvaro (Madrid), el día 17 de
octubre de 2007, dentro de la serie de actos conmemorativos del
XXV aniversario de la Asociación Vicus Albus.
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