Los orígenes
Para poder entender los orígenes de Vicálvaro, es importante tener en cuenta que el periodo prehistórico del que estamos hablando estuvo marcado por lo que hoy se conoce como el «glaciarismo». Un periodo de un frío tan extremo que generó, en toda el área del actual Madrid, altas cumbres de hielo. Como consecuencia, la fauna de entonces era completamente diferente, haciendo del día a día del ser humano paleolítico una constante lucha con especies peligrosas, como los osos que invadían sus cuevas.
A este periodo le siguió el Neolítico, una etapa en la que tiene lugar un importante cambio en nuestro modo de vida: el descubrimiento de la domesticación de los animales, la agricultura y la técnica con la que el ser humano comienza a construir sus nuevas herramientas.
Fue más adelante, con la llegada de la Edad de los Metales, cuando comienza a tener lugar el emparejamiento de los íberos (la cultura autóctona de la zona) con los celtas, que comenzaron a emigrar hacia el interior de la provincia estableciéndose alrededor de los muchos arroyos que la componen. Es esta abundancia de agua la que facilitó que, en una época en la que no existía forma de almacenarla hasta la creación de la cerámica, los seres humanos pudiesen abastecerse de ella durante todo el año.
Sin embargo, es en el famoso cerro de Almodóvar y en las canteras de sepiolita donde volvemos a encontrar rastro de antiguas civilizaciones pertenecientes a la Edad de Bronce y a la Edad de Hierro.
Primeros escritos
Por desgracia, con el paso de los siglos se han ido perdiendo muchos de los documentos que registran gran parte de la historia de Vicálvaro. Por lo que no es hasta el año 1352 que se posee un escrito en el que se le mencione.
Este primer documento datado que poseemos en el museo es el pergamino en el que aparecen escritos los nombres de Asensio Martín y su esposa Lucía, los dos primeros vecinos vicalvareños que deciden hacer una donación a un convento del pueblo de Rejas, un pueblo actualmente desaparecido.
A pesar de no poseer ningún documento anterior a este, existen diversas pruebas que demuestran que la vida en Vicálvaro era mucho más antigua. En primer lugar, Vicálvaro fue una de las últimas aldeas que se comenzaron a repoblar una vez Madrid fue reconquistado por los cristianos en 1085. Este periodo de repoblación tuvo lugar entre los años de 1126 y 1365. En segundo lugar, aunque no se posee ningún documento escrito previo a 1372, sí tenemos conocimiento y pruebas de otras zonas de alrededor, como Moratalaz, Ambroz o Carantona, que más adelante pasarán a formar parte del término de Vicálvaro.
El nombre de «Vicálvaro»
A día de hoy no se sabe con plena certeza el origen de la palabra que da nombre al décimo noveno distrito de Madrid. Sin embargo, la versión más aceptada proviene de la palabra «Vicus», que en latín significa: aldea, barrio o hacienda.
A partir de esta partícula aparecen dos hipótesis sobre el origen del nombre. Por un lado se plantea «VICUS ALVAR» (lugar o casa de campo de Alvar), en el hipotético caso de que Vicálvaro consistiese, en sus inicios, en un caserío particular. Y por otro lado, «VICUS ALBUS» (lugar blanco), que podríamos asociar a las canteras de yeso que se empezaron a explotar en el siglo XVI y que cubrían los terrenos de un color blanquecino.
En el siglo XIV, el nombre fue traducido del latín al castellano de tres maneras diferentes: Vicalvaro, Vicalbaro y Bicalvaro.
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