«Vicálvaro seguía siendo un pueblo tan pobre que el único medio que les quedaba para poder pagar a los médicos que les atendían era a través de ofrecerles frutos y carros de mulas…»
Contexto
A pesar de la gran expansión de la nación en el siglo anterior, el siglo XVII es protagonizado por un decadente periodo de estancamiento y crisis económica, ya que España pierde gran parte de su hegemonía política y militar. La importación de piedras preciosas procedentes de las minas americanas comenzó a agotarse, dificultando que los últimos Austrias pudiesen sostener el sistema.
La aldea
Los pueblos de Madrid, entre ellos Vicálvaro, siguen siendo los encargados de proporcionar trigo, cebada y paja a la corte. A pesar de ello, Vicálvaro seguía siendo un pueblo tan pobre que, según un escrito del corregidor de Madrid de aquel entonces, el único medio que les quedaba para pagar a los médicos era ofrecerles frutos y carros de mulas.
Fue en 1631 cuando se comenzó a construir el famoso «Real Sitio del Buen Retiro», que dejó un gran terreno vacío entre Madrid y Vicálvaro, un terreno que no termina de llenarse del todo hasta los años 50 y 60 del siglo XX.
La venta del pueblo
Para resolver la decadencia económica del país, Felipe IV intenta ceder las jurisdicciones realengas para convertirlas en señoríos. Al regresar el almirante don Francisco Díaz Pimienta de las Américas, se le recomendó invertir su fortuna en la compra de la Villa de Puerto Real. El Consejo de Hacienda se opuso, y en su lugar se le acabó concediendo otra población: Vicálvaro.
El 10 de mayo de 1664, el rey firma la concesión de poderes de jurisdicción, señorío y vasallaje de Vicálvaro a la viuda del almirante, doña Alfonsa Jacinto de Vallecito, y a sus hijos. Los vecinos, junto con el respaldo del Consejo de la Villa, rechazaron por completo esta decisión, oponiéndose masivamente a los comisionados y consiguiendo finalmente el fracaso de la operación.
El teatro
Las fiestas de Vicálvaro (que antiguamente tenían lugar en septiembre) siempre han sido los festejos recibidos con más animación y entusiasmo por los vecinos del pueblo. Dentro de su programa, uno de los actos que nunca podía faltar eran las representaciones teatrales que se llevaban a cabo en el Casón de Comedias del pueblo, que desgraciadamente a día de hoy no conservamos.
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