Defensa del patrimonio histórico de Vicálvaro La Asociación

1. Cuartel Militar

Comenzamos nuestro Recorrido Histórico aquí, con un evento importante de 1700, cuando la Casa de Borbón de Francia sucedió a los Austrias en España. Con la llegada de Felipe V y luego Fernando VI, surgieron ideas novedosas traídas desde Francia, entre ellas la creación de múltiples Fábricas Reales en toda España. Una de ellas fue la Real Fábrica de Tejidos de San Fernando.

Fernando VI compró el pueblo en 1746 para instalar la fábrica, creada para producir tejidos, una industria de la que España entonces dependía de otros países. Como no había suficientes profesionales, la corona trajo expertos de Europa Central, aunque el trabajo no prosperó debido al absentismo causado por los mosquitos y el clima de la zona del río Jarama.

En 1753 la fábrica fue trasladada aquí, a Vicálvaro, donde hoy se encuentra la Universidad Rey Juan Carlos, hasta 1769, cuando se mudó a Brihuega y Guadalajara. Este edificio fue más adelante sede de los militares desde 1769 hasta 1989, destacando por su uso en distintos momentos históricos, como en «La Vicalvarada», el levantamiento militar de Leopoldo O'Donnell contra el primer ministro de Isabel II en 1854. Tras planear la sublevación en Madrid, O'Donnell llegó a Vicálvaro y se refugió en la casa del Duque de Sevillano. La rebelión dio lugar a un movimiento nacional que forzó al gobierno a nombrar a Espartero como jefe y a O'Donnell ministro de Guerra.

Durante la Guerra Civil, en 1936, el coronel Manuel Thomas Romero, a cargo del cuartel de Vicálvaro, se sublevó contra la República en apoyo al golpe de Franco, tomando posiciones con algunos oficiales durante tres días, hasta que tropas de asalto republicanas los rindieron.

A raíz de estas historias, los habitantes de Vicálvaro adquirieron el mote de «los ahumaos». Existen dos teorías: una cuenta que, al perder un enfrentamiento simbólico con los vecinos de Vallecas en el siglo XVIII, donde el humo de una hoguera decidió el destino de una imagen religiosa, Vicálvaro perdió y adquirió el apodo. La segunda sugiere que se debe al Duque de Ahumada, primer jefe de la Guardia Civil en 1844, cuyo regimiento se estableció en este cuartel.

Otra anécdota ocurrió en 1989, cuando se abrió la línea 9 de metro y se decidió nombrar esta estación como «Ramón Carande». Me reuní con asociaciones y partidos de Vicálvaro para solicitar que la parada se llamase «Vicálvaro», representando así la entrada al barrio. Al final, nos hicieron caso.

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